Una de las ideas mas persistentes en muchos ambientes es la de que la religión, y en concreto el cristianismo, ha sido, a través de la historia, un continuo impedimento para el desarrollo de la ciencia. Esta idea se encuentra sobre todo difundida en el siglo XIX, como lo muestran las obras de Draper y White. Aún hoy no es raro encontrarse con afirmaciones categóricas sobre la continua oposición del cristianismo y en concreto de la Iglesia Católica respecto a la ciencia. Sin embargo, la relación entre ciencia y religión
y en concreto con el cristianismo es más compleja de lo que muchas veces se piensa y no puede reducirse a un simple oposición entre ambas. Respecto a la Iglesia Católica, dos libros de G. Minois y de J.M. Riaza, ofrecen dos visiones un tanto distintas. Mientras el primero pone de relieve la parte negativa, el segundo lo hace de la positiva. Uno cabe preguntarse, pero históricamente cual ha sido realmente esta relación. Las respuestas se han dado tantas veces desde posturas ya tomadas de antemano, que es difícil ofrecer una visión equilibrada. Intentémoslo, de todos modos, aunque sea muy brevemente. En primer lugar, sería más correcto hablar de autoridades y autores eclesiásticos de las distintas confesiones cristianas que de la Iglesia en general, que incluye toda la comunidad creyente. También se debe distinguir entre las posturas de autores concretos, sean estas mayoritarias o minoritarias, y los pronunciamientos de las autoridades eclesiásticas que representan el pensamiento oficial de cada Iglesia.